1/08/2016

1Agos

En tres meses, el mercado español de PC se ha achicado en 107.000 unidades, en doce meses el descenso ha sido del 12,1%. Se miren como se miren, los datos publicados por IDC no dan margen al optimismo: sólo dos de las ocho marcas principales arrojan saldo negativo, pero HP se afianza en la cabeza de la tabla porque Lenovo, aspirante a sucederle, ha caído al tercer puesto,… y así continúa la crónica de un trimestre olvidable. Ah, por cierto, el mercado español ha sido el peor de Europa Occidental (-0,8%), donde sólo crece Alemania (+8,9%). No es difícil rastrear las causas: exceso de inventario, parón de la demanda, incertidumbre, confusión ante la actualización gratuita de Windows 10.

Las 715.951 unidades despachadas representan otro escalón en el descenso sistemático de la demanda de española de PC. Siempre queda la posibilidad de animarse viendo la botella medio llena: por ejemplo, HP se declara satisfecha de haber ganado tres puntos de cuota de mercado porque sólo ha retrocedido un 2,6%; Asus puede presumir de un crecimiento espectacular, mientras Lenovo se felicita por haber salvado los muebles en junio tras un pésimo comienzo del trimestre [no sin cargar la culpa sobre un retailer que yo me sé]. Acer, abonada desde hace tiempo al tobogán, dice haber superado sus problemas crónicos de inventario, mientras Apple se refugia en la excusa de la estacionalidad. A cada uno lo suyo, vayamos por partes.

No hay diferencias sustanciales en el comportamiento de la demanda comercial y de consumo. Ambas declinan (-13,1% y –11,7%), lo que permite a la segunda mantener su primacía con 391.908 unidades. Lo que IDC llama comercial abarca, en realidad, tres subsegmentos dispares: las empresas, el sector público y la educación. Las primeras siguen retrasando proyectos de implantación, que atribuyen a la incertidumbre política; en el segundo, la ejecución del presupuesto de compras de 2016 está prácticamente congelada por la misma razón. De este contexto enrarecido emerge ganadora HP, con cuatro de cada diez PC despachados, pese a una bajada de 3.000 unidades. Sencillamente, Lenovo (-16,3%) y Dell (-22,2%) se hundieron pero de todos modos se hubieran quedado lejos. Sólo Asus y Fujitsu han cerrado el trimestre en positivo, aunque en el primer caso podría atribuirse a un comentado pacto con Intel que le habría facilitado ser agresiva en precios, con una plataforma que esencialmente es la misma para pymes que para consumidores.

La demanda de consumo merece comentarse con algún detenimiento. El factor determinante habría sido el ajuste de inventarios de algunas marcas, en una estacionalidad baja. Tras un primer trimestre en el que asaltó por primera vez el tope de la tabla, Lenovo ha caído al tercer puesto, quedando a diez puntos de distancia del líder. Que esta vez no ha sido HP pese a su módica recuperación, sino Asus, sorprendentemente en cabeza con 99.242 unidades (+63,6%), una situación inusual que podría explicarse por la razón apuntada en el párrafo anterior. No ha sido la única anomalía: otra es la observación de que Apple, tras otra caída porcentual, sigue conservando una cuota digna del 8,6%, aunque presumiblemente estaría segunda en un hipotético ranking de valor.

En otras ocasiones he comentado las diferencias entre el concepto de sell-in (despachos) medido por IDC, y el de sell-out (ventas finalistas) que son materia de estudio por GfK. Pues bien, según esta segunda variable, tras un año de crecimiento, el trimestre habría sido ligeramente positivo [abril +7,6%, mayo -0,6%, junio +3,8%]. Un contraste que el tercer trimestre, menos relevante, no resolverá; será preciso esperar a la estación back-to-school para que – cruzar los dedos – la demanda se estabilice.

El desglose de los datos de IDC por categorías confirma que cuatro de cada cinco PC despachados fueron portátiles: prácticamente el doble que de sobremesa. En ambas categorías, HP se adjudica la primera plaza: un distante 40% en desktop y un cómodo 28,4% en portátiles. En esta última se ponen en evidencia los problemas coyunturales de Lenovo, que cierra el trimestre en cuarta posición. En su informe, GfK pone de relieve que los nuevos formatos siguen ganando terreno lentamente, pero el 88,8% de los portátiles vendidos son modelos convencionales. En esto debe haber influído el disparatado sacrificio de márgenes de los últimos meses.

Un rasgo del mercado español es que no puede esperarse nada trascendente del tercer trimestre (el actual), aunque las fuentes consultadas me dicen que podría ser mejor que el segundo. Ya se verá, pero lo que es seguro es que a partir de mediados de septiembre las marcas se la jugarán; supuestamente, Lenovo lanzaría una ofensiva en todos los frentes y HP se defenderá con uñas y dientes; la incógnita es si Asus podrá mantener la estrategia, aunque su ritmo de crecimiento no parece repetible. La desaparición de facto de Toshiba ya está asimilada.

Habrá que ver qué catálogo preparan las primeras marcas. De momento, la renovación de modelos de todas las marcas está frenada por dos circunstancias concurrentes. Una es la distorsión creada por la actualización gratuita de Windows 10, que no ha sido un incentivo para que las empresas se apresuraran a modernizar su parque de hardware; a partir de octubre, Microsoft no permitirá despachar máquinas con doble sistema operativo, lo que traerá consigo el eclipse de Windows 7. Por otro lado, en auxilio de Windows 10 llegará justo a tiempo la arquitectura Kaby Lake, de Intel, adelantada para aprovechar las cualidades del nuevo sistema operativo. Un saludo desde mi refugio veraniego (descanso relativo, como se puede ver) .


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