13/01/2014

¿Por dónde piensa crecer Intel?

El próximo jueves Intel presentará los resultados del cuarto trimestre que ha cerrado su año fiscal 2013. Antes de pasar por el ritual preceptivo, Brian Krzanich celebró su primera conferencia con analistas desde que fue nombrado CEO. Al hacerlo. adelantó pistas sobre lo que espera de 2014. Un ejemplo: los ingresos del nuevo año fiscal no serán diferentes de los de 2013. Sorprendió a algunos que, en ese contexto, el CFO de la compañía, Stacy Smith, dijera que el monto de la inversión en plantas y equipos de producción no se reducirá sino que repetirá los 11.000 millones de dólares. Si los ingresos no van a aumentar, y tampoco el beneficio,¿por qué mantener el elevado ritmo de capex?

Brian Krzanich

Brian Krzanich

Respuesta: porque el nuevo CEO está moviendo el timón para que la nave se adapte a las nuevas condiciones, y para ello la caldera necesita funcionar a pleno rendimiento. 2014 sería el cuarto año consecutivo en el que Intel no conseguiría despegarse de una línea situada apenas por encima de los 50.000 millones de ingresos. La raíz del problema está identificada: una dependencia excesiva de la demanda de PC no se puede reconducir de la noche a la mañana. Aunque Krzanich advierte, cautelosamente, signos de que esa demanda comienza a estabilizarse. Lo que quiere decir que seguirá declinando pero menos [en porcentajes de un digito en unidades, puntualizó Smith]. Entretanto, los precios han bajado hasta niveles nunca vistos, pero Intel se las ha arreglado para que sus márgenes no caigan en la misma proporción.

Desde luego, Intel no va a bajar los brazos en su dominio sobre el mercado de los PC. Las categorías que hoy marcan tendencia en ese mercado – ultrabooks y convertibles – son fruto del empeño de Intel por influir sobre los fabricantes. Aun así, un cambio de derrotero es obligado si quiere seguir mandando en la industria: Intel ha tardado demasiado en convencerse de la necesidad de diversificación, y algunos de los anuncios de los últimos tiempos apuntan a acelerar una toma de posición en lo que ha dado en llamarse era post-PC. Esta es la principal razón por la que Krzanich asumió en mayo del año pasado el relevo anticipado de Paul Otellini. La pregunta que Otellini no alcanzó a responder satisfactoriamente, le toca ahora al suceso: ¿dónde está el crecimiento?

Afortunadamente, en el mercado del datacenter, Intel conserva su vigor, y Krzanich pasó de puntillas sobre el asunto, al pronosticar un crecimiento del 15% hasta 2016. También ahí se atisban problemas de competencia y un cambio duradero de paradigma, pero son menos acuciantes que otros.

No se puede ser líder de la industria de semiconductores sin ser– o al menos pretenderlo – un suministrador principal en el mercado de los dispositivos móviles. Krzanich anunció a los analistas que en la segunda mitad de este año saldrá al mercado un nuevo procesador, Sofia, orientado a las tabletas de gama baja; en su primera versión integrará 3G, WiFi, Bluetooth y GPS en una misma pieza de silicio, dejando para la siguiente fase incorporar 4G. La sorpresa no está en las especificaciones, que parecen responder a la necesidad de replicar rápidamente al auge de Qualcomm, sino en el anuncio de que la fabricación será confiada a un rival industrial, TSMC, algo insólito porque dispone de una capacidad fabril muy superior a la de cualquiera de sus competidores (incluído TSMC).

La externalización sería una solución transitoria. Más tarde (¿en 2015?) la compañía migrará al proceso de 14 nanometros, a una de sus factorías. El mercado está cambiando muy rápido, e Intel acelera su paso «porque la competencia no se quedará quieta esperando a Intel», explicó Hermann Eul, vicepresidente a cargo de la división de móviles. Según Eul, la estrategia de Intel apunta a la vez al volumen y al valor. La compañía californiana suministra menos del 1% de los chips para smartphones que se venden actualmente, pero ha hecho los deberes para ganar relevancia: tras absorber Infineon y una división de Fujitsu, compró 1.700 patentes a InterDigital, y en noviembre adquirió Mindspeed, especialista en chips para small cells, todo lo cual revela un claro interés en liderar la próxima fase de LTE (¿acaso lo que se ha bautizado como 5G?).

No todo está perdido para Intel en los smartphones, aunque subsiste la duda legítima sobre cómo va a desenvolverse una empresa de esta talla en un mercado en el que los márgenes no volverán a ser los que disfrutó en sus años gloriosos con el PC. Globalmente, los despachos del último trimestre han aumentado un 40% según IDC [una desaceleración sobre el 53% anterior] pero el precio medio ha bajado un 13% hasta los 317 dólares.

Más fácil, aparentemente, lo tiene Intel en las tabletas. El objetivo para 2014, dijo Krzanich y ratificó Eul, es llegar a los 40 millones de unidades – cuadruplicando la cifra del año pasado – que representarían un 15% del mercado total. A Doug Freedman, analista de RBC Capital Markets, le faltó tiempo para calcular que 15 dólares por 40 millones de chips darían un ingreso adicional de 600 millones de dólares, incrementando el 1% la cifra de facturación [menos da una piedra].

Varios analistas preguntaron a Krzanich por las intenciones de Intel acerca del uso de sus fábricas para producir chips de terceros. La caída de la demanda de PC – y puede que cierto exceso de inversión – ha liberado una dosis de capacidad que podría ponerse al servicio de quienes no tienen producción integrada. Sin prejuicios – dijo – a condición de que estén dispuestos a pagar el precio justo. Otellini se opuso firmemente a la idea de abrir las factorías a los competidores, pero Krzanich – que entonces dirigía las actividades de fabricación – confiesa ahora: «nos habíamos convertido en una isla, empeñados como estábamos en vender nuestro mejor producto en lugar de prestar atención al movimiento del mercado»

Hasta aquí el relato convencional sobre la estrategia de Krzanich. Pero el CES de Las Vegas, la semana pasada, fue la ocasión de comprobar que Intel tiene otros cartuchos. En su keynote, el máximo responsable de la compañía anunció una estrategia audaz de convivencia entre Windows y Android, así como la creación de una nueva división dedicada a explorar y desarrollar nuevos dispositivos que se apuntan a las dos categorías de moda: Internet de las cosas y wearable computing. Ante una audiencia muy distinta a la de la conferencia de analistas, la compañía quiso presumir de un nuevo ciclo de invención presentando una decena de diseños de referencia de nuevos dispositivos, a cual más smart. Renée James, promovida por Krzanich a la posición de número dos, se atrevió a afirmar que «haber llegado tarde a los smartphones es dolorosa, pero no el fin del mundo para Intel».


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