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  24/11/2014

Lo que una startup puede enseñarle a un gigante

Intel ha aprendido hace tiempo la lección: para innovar al ritmo que cambia el mercado, incluso un gigante de 52.708 millones de dólares (su facturación en 2013) necesita refuerzos. Y hay que comprarlos: a través de Intel Capital, su vehículo inversor, la compañía es copropietaria de cientos de startups en todo el mundo. Sólo unas pocas acabarán protagonizando una multimillaria operación de salida a bolsa; puede que alguna pase a integrarse en Intel o en otra compañía, pero la mayoría probablemente desaparecerá dentro de unos años o sobrevivirán modestamente, invisibles a las mediáticas sobre la innovación. Intel Capital lo sabe, pero su apuesta habrá valido la pena.

Arvind Sodhani

Arvind Sodhani

A principios de noviembre, en un resort cercano a Los Ángeles, habitual polo de atracción para ricos aficionados al windsurf, se produjo la oportunidad del año para que partners, empresas participadas y directivos de Intel, discutieran nuevas formas de colaborar en el llamado ´ecosistema` de Intel, discutieran nuevas formas de colaborar entre sí. Durante el evento, se dieron a conocer los nombres de 16 startups que han sido seleccionadas para entrar a formar parte de ese ´ecosistema`. Recibirán de Intel Capital aportaciones por un total de 62 millones de dólares para perfeccionar sus productos, reforzar su marketing o iniciar planes de internacionalización.

Se dirá que 62 millones divididos entre 16 da una media de menos de 4 millones cada una, cifra que puede parecer exigua al lado de operaciones disparatadas conocidas este año. Pero a Intel Capital le salen las cuentas: a cambio de ese dinero, se hará con un porcentaje minoritario que, en un plazo de 3 a 6 años, podrá transformar en casi segura plusvalía. Así lo ha hecho hasta la fecha con sus inversiones en más de 400 startups, y en lo que va de año lleva comprometidos 355 millones de dólares.

Arvind Sodhani, que lleva más de 30 años en la compañía californiana, es el presidente de Intel Capital, una de los más antiguos y sólidos fondos de inversión tecnológicos del mundo. Durante la reciente Intel Capital Summit, el veterano directivo se explicó a propósito del lugar que ocupan sus inversiones en un contexto en el que las valoraciones de startups se han disparado, a menudo más allá de lo razonable. «Estamos pagando altas valoraciones porque los ciclos se han acelerado, pero tenemos que preguntarnos seriamente si, entre todos, no estamos contribuyendo a una especie de burbuja».

Cada inversión es estudiada meticulosamente – dijo Sodhani – y las consideraciones varían: no se trata de anticipar cuotas de mercado o valoraciones futuras, sino de apreciar el contenido en ideas y talento que hay en las empresas contactadas. Un campo de interés que se ha fijado como prioritario para el año próximo gira en torno a cloud: «hay una evidente migración en marcha, pero no todas las aplicaciones funcionan igual on premise que en la nube», frase que puede entenderse como una pista sobre el tipo de startups que busca. Otras esferas serán Internet de las Cosas, wearables y seguridad, adelantó.

La política que sigue Intel Capital se diferencia en importantes matices de los fondos de inversión concentrados en el Silicon Valley a la caza de emprendedores como siembra financiera. Está más emparentada con la de otros grupos industriales como General Electric, a juzgar por lo que dijo en Madrid recientemente Dyan Finkhousen, directora de Open Innovation del histórico conglomerado: «la innovación es un proceso; para que se produzca, hay que diseñar las estructuras que la hagan posible; todos estamos intentando hacer más con menos, y esto pasa necesariamente por apoyarnos en startups que nos enseñan a ser más ágiles y a correr más riesgos de los que estamos acostumbrados a asumir».

Intel se puede permitir las inversiones de su instrumento financiero. El año fiscal 2013, el gigante de Santa Clara generó una caja neta de más de más de 10.000 millones de dólares, a pesar de haber aumentado su capex y de un presupuesto récord de I+D (10.640 millones de dólares), todo ello compatible con los recursos destinados a mimar a sus accionistas. Intel está haciendo los deberes, y en los últimos doce meses sus acciones se han revalorizado más de un 40% en Wall Street.

El directivo de mayor rango de Intel que se acercó a la conferencia fue Kirk Skaugen, SVP y director general de la división de sistemas personales. La razón de su presencia es que un 25% de las 419 empresas participadas por la rama de inversión están relacionadas con la industria del PC [con más motivo ahora que se ha anunciado la fusión de esa división con la de móviles]. Skaugen aprovechó la ocasión para llevar agua a su molino al subrayar que el mercado de PC está volviendo a subir: los despachos de portátiles – dijo – aumentaron globalmente un 21% y los de desktop un 6%, en el tercer trimestre del año.

Contra quienes han decretado prematuramente la muerte del PC, Skaugen insistió en que hay mucha innovación que – aparte de la jubilación de Windows XP – está rejuveneciendo ese mercado. En el próximo año y medio, la compañía prevé centrar su esfuerzo en tres objetivos mayores: eliminar por completo el cableado, suprimir la necesidad de contraseñas e impulsar la transición hacia interfaces ´naturales` de voz y 3D. Al evento asistió, como invitado especial, Peter Hortensius, CTO de Lenovo, que colabora en inversiones sindicadas con Intel Capital desde hace años.

Todas las empresas participadas que se anunciaron en la conferencia operan en áreas de interés para Intel, aunque no necesariamente de forma directa ni a corto plazo. Intel Capital fue creada en 1991 como una rama que debía sostenerse financieramente por sí misma. De modo que el verdadero interés de sus inversiones no es tanto el retorno en sí mismo sino lo que podrían aportar al tronco, un traspaso de flexibilidad, agilidad, ideas y talento.

Esta última ronda se ha centrado en una de las iniciativas: Braigo Labs, fundada en Palo Alto por un estudiante de secundaria, Shubham Banerjee, de 13 años, – en la foto -que ha desarrollado un prototipo de impresora en Braille usando bloques de Lego y un chip Edison, de Intel. La genialidad del invento es que bajaría drásticamente el coste de 2.000 a 350 dólares, con lo que podría utilizarse en las escuelas como medio de integración de alumnos no videntes.

Es un producto eventualmente de nicho, en el que Intel difícilmente se aventuraría pero el impacto mediático ha sido instantáneo, gracias a la edad del ´emprendedor´: hasta Barack Obama lo ha mencionado como ejemplo de iniciativa. El sorprendente caso de Braigo ha eclipsado a otros proyectos de tanto o más merecimiento. La mayoría, originarios de Estados Unidos salvo dos israelíes y dos taiwaneses. Una somera enumeración dará alguna idea de los campos que Intel Capital tiene en la mira.

La joven empresa californiana Avengant ha desarrollado una nueva generación de wearables, para la que ya había recibido 1 millón de dólares de una campaña de financiación colectiva. Eyefluence fue seleccionada por su tecnología de seguimiento visual, un inteface de interacción que integra la realidad aumentada con un casco de realidad virtual. Andapt es una startup que integra sensores para conseguir un bajo nivel de consumo eléctrico en dispositivos inalámbricos. Audyssey investiga en tecnologías de audio para corregir la calidad de sonido en cualquier entorno físico y en diferentes dispositivos.

El producto que justifica la inversión en Incoming Media es una plataforma de vídeo móvil que usa análisis predictivo para personalizar la experiencia de usuario. También es de naturaleza analítica la solución de Inrix, que está dirigida a reducir el impacto económico y ambiental de las congestiones de tráfico. NetSpeed Systems y Reno SubSystems son las dos empresas escogidas por su contribución a la tecnología de diseño de chips y, por tanto, las más afines a la actividad principal de Intel, candidatas a ser absorbidas por la casa matriz.

Los campos de interés son múltiples. Gigya presentó a concurso una plataforma de gestión de identidad basasa en cloud, que pretende ayudad a transformar visitantes ocasionales de una web en clientes fieles. Por su parte, PrecisionHawk es una compañía que recopila, procesa y analiza los datos suministrados por un vehículo aéreo no tripulado (dron) para usos civiles. Prelert empaqueta datos científicos en aplicaciones descargables que, mediante técnicas de machine learning, analizan el comportamiento de grupos de individuos o dispositivos. Ossia, afincada cerca de Microsoft, captó la inversión para una tecnología de antena inteligente que permite combinar distintos dispositivos a corto alcance sin contacto visual y con independencia de que estén quietos o en movimiento.

Es bien sabido que las instalaciones de Intel en Israel actúan como imanes para las startups de ese país. En este caso, has sido seleccionadas las empresas Screenovate – soluciones móviles de distribución de contenidos – y Stratoscale, que ha desarrollado software para escalado de capacidad en datacenter. De Taiwan procede PilotTV que diseña, despliega y podría operar sistemas de señal digital en tiendas minoristas y estaciones de tren. Un decimoséptimo proyecto, sujeto a aprobación posterior, es el de la también taiwanesa Thundersoft: una solución que acelera el desarrollo de servicios sobre Android.


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